Pequeña como una pera
y alumbra la casa entera.
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Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
En el campo fui nacida, vestida de verdes ramas, y al pueblo me trajeron, para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, mas yo todo lo reparto, porque no sé comer nada.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Aunque soy iluminada siempre me tienen colgada.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
