adivinanzas para niños

Al revolver una esquina
me encontré con un convento,
las monjas vestidas de blanco,
la superiora en el centro,
más arriba dos ventanas,
más todavía un par de espejos
y en lo más alto la plaza
donde pasean los caballeros.

 

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Sólo tres letras tengo pero tu peso yo sostengo. Si me tratas con cuidado, te llevaré a cualquier lado.

Unas son redondas, otras ovaladas, unas piensan mucho, otras casi nada.

Dos niñas asomaditas, cada una a su ventana, lo ven y lo cuentan todo, sin decir una palabra.

Cuando sonríes asoman blancos como el azahar unas cositas que cortan y que pueden masticar.

Aunque sepas ésto, mago no serás, si no sabes dónde, lo digerirás.

¿Qué es rojo por dentro, y amable por fuera?

¿Cuál es la planta más olorosa?

Ordenes da, órdenes recibe, algunas autoriza, otras prohíbe.

Enfundados siempre van y hay que tener cuidado con las patadas que dan.

Hay en la plaza nueva un monte, y en él dos cuevas. Más abajo un pozo hondo que tiene el brocal rojo. Altas ventanas, iguales, y en ellas, dos niñas bellas que, a través de los cristales, todo lo ven y lo observan.