Desde el día en que nací,
corro y corro sin cesar:
corro de noche y de día
hasta llegar a la mar.
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Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.
Llevo, sin ser arlequín, de colores mi librea, yo salgo de tarde en tarde y espero siempre a que llueva.
Viene del cielo, del cielo viene, a unos disgusta y a otros mantiene.
Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.
Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.
No ves el sol, no ves la luna, y si está en el cielo no ves cosa alguna.
Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.
Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.
Muchas monjitas en un convento, visitan las flores y hacen dulces dentro.
Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.
