adivinanzas para niños

Desde el día en que nací,
corro y corro sin cesar:
corro de noche y de día
hasta llegar a la mar.

 

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En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.

Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.

Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.

Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.

Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.

Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.

Viene del cielo, del cielo viene, a unos disgusta y a otros mantiene.

Alas de mil colores y se pierden entre las flores.

Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.

Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.