adivinanzas para niños

Desde el día en que nací,
corro y corro sin cesar:
corro de noche y de día
hasta llegar a la mar.

 

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Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.

Muchas monjitas en un convento, visitan las flores y hacen dulces dentro.

Alas de mil colores y se pierden entre las flores.

Vuela sin alas, silba sin boca, azota sin manos y tú ni lo ves ni lo tocas.

Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.

Viene del cielo, del cielo viene, a unos disgusta y a otros mantiene.

Soy una bola grandota, que gira constantemente, y que desea saber, dónde meter tanta gente. Si ya sabes quien soy yo eres muy inteligente.

Es tan humilde y tan buena que hasta se deja pisar; para el almuerzo y la cena la vaca la va a tomar.

Van y llegan, se llevan lo que traen y lo que traen se llevan

Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.