adivinanzas para niños

Desde el día en que nací,
corro y corro sin cesar:
corro de noche y de día
hasta llegar a la mar.

 

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En verano barbudo y en invierno desnudo, ¡esto es muy duro!

No ves el sol, no ves la luna, y si está en el cielo no ves cosa alguna.

Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.

Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.

Lomos y cabeza tengo y aunque vestida no estoy, muy largas faldas mantengo.

Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.

Tengo lecho y no me acuesto tengo curso sin ser maestro.

Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.

Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.

Vuela sin alas, silba sin boca, azota sin manos y tú ni lo ves ni lo tocas.