Desde el día en que nací,
corro y corro sin cesar:
corro de noche y de día
hasta llegar a la mar.
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Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.
Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.
Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.
Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.
Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.
Lleva años en el mar y aún no sabe nadar.
Nazco en lugares abruptos sin haber tenido padre y conforme voy muriendo va naciendo mi madre.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Alas de mil colores y se pierden entre las flores.
Es tan humilde y tan buena que hasta se deja pisar; para el almuerzo y la cena la vaca la va a tomar.
