adivinanzas para niños

Desde el día en que nací,
corro y corro sin cesar:
corro de noche y de día
hasta llegar a la mar.

 

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Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.

Viene del cielo, del cielo viene, a unos disgusta y a otros mantiene.

En el cielo soy de agua, en la tierra soy de polvo, en las iglesias de humo y mancha blanca en los ojos.

Vuela en el aire, pace en la tierra, se posa en los árboles, anda en la mano, se deshace en el horno y se ahoga en el agua.

Nazco en lugares abruptos sin haber tenido padre y conforme voy muriendo va naciendo mi madre.

No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.

Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.

Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.

Lomos y cabeza tengo y aunque vestida no estoy, muy largas faldas mantengo.

Soy una bola grandota, que gira constantemente, y que desea saber, dónde meter tanta gente. Si ya sabes quien soy yo eres muy inteligente.