adivinanzas para niños

Desde el día en que nací,
corro y corro sin cesar:
corro de noche y de día
hasta llegar a la mar.

 

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Es tan humilde y tan buena que hasta se deja pisar; para el almuerzo y la cena la vaca la va a tomar.

Como el algodón suelo en el aire flotar, a veces otorgo lluvia y otras, sólo humedad.

En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.

Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.

Él es tío sin sobrinos, a todos calienta igual. Si no sabes de quién hablo, tras la primavera vendrá.

Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.

Alas de mil colores y se pierden entre las flores.

Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.

Van y llegan, se llevan lo que traen y lo que traen se llevan

Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.