adivinanzas para niños

Desde el día en que nací,
corro y corro sin cesar:
corro de noche y de día
hasta llegar a la mar.

 

más adivinanzas de la naturaleza...

Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.

Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.

No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.

Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.

¿Qué es, qué es, que te da en la cara y no lo ves?

Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.

El cielo y la tierra se van a juntar; la ola y la nube se van a enredar. Vayas donde vayas siempre lo verás, por mucho que andes nunca llegarás.

Girando toda su vida, toda su vida girando y no aprendió a ser más rápida da una vuelta y tarda un día, da otra vuelta y tarda un año.

Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.

Rompe y no tiene manos, corre y no tiene pies, sopla y no tiene boca, ¿Qué te parece que es?