adivinanzas para niños

Desde el día en que nací,
corro y corro sin cesar:
corro de noche y de día
hasta llegar a la mar.

 

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Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.

Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.

En el cielo soy de agua, en la tierra soy de polvo, en las iglesias de humo y mancha blanca en los ojos.

Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.

Van y llegan, se llevan lo que traen y lo que traen se llevan

Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.

Es tan humilde y tan buena que hasta se deja pisar; para el almuerzo y la cena la vaca la va a tomar.

En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.

El cielo y la tierra se van a juntar; la ola y la nube se van a enredar. Vayas donde vayas siempre lo verás, por mucho que andes nunca llegarás.

Vuela en el aire, pace en la tierra, se posa en los árboles, anda en la mano, se deshace en el horno y se ahoga en el agua.