Desde el día en que nací,
corro y corro sin cesar:
corro de noche y de día
hasta llegar a la mar.
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Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.
Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.
Muchas monjitas en un convento, visitan las flores y hacen dulces dentro.
Soy una bola grandota, que gira constantemente, y que desea saber, dónde meter tanta gente. Si ya sabes quien soy yo eres muy inteligente.
Viene del cielo, del cielo viene, a unos disgusta y a otros mantiene.
En verano barbudo y en invierno desnudo, ¡esto es muy duro!
Girando toda su vida, toda su vida girando y no aprendió a ser más rápida da una vuelta y tarda un día, da otra vuelta y tarda un año.
No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.
Él es tío sin sobrinos, a todos calienta igual. Si no sabes de quién hablo, tras la primavera vendrá.
Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.
