El pie tapo al instante
igual que si fuera un guante.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
Tengo copa y no soy árbol, tengo alas y no soy pájaro; protejo del sol a mi amo, en invierno y en verano.
Tamaño de una cazuela, tiene alas y no vuela.
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.
Tengo corazón sin ser persona, tengo bata sin ser mujer. y el hombre elegante me lleva delante.
Destacan en las orejas creyéndose independientes, van casi siempre en parejas.
Tengo cinco habitaciones, en cada una un inquilino, en invierno cuando hace frío, están todos calentitos.
Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
