El pie tapo al instante
igual que si fuera un guante.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.
Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.
Dos buenas piernas tenemos y no podemos andar, pero el hombre sin nosotros no se puede presentar.
Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.
Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.
Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.
