El pie tapo al instante
igual que si fuera un guante.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
Ani lloró todo el día; perdió lo que más quería
Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.
Tengo cinco habitaciones, en cada una un inquilino, en invierno cuando hace frío, están todos calentitos.
Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.
Tamaño de una cazuela, tiene alas y no vuela.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
