El pie tapo al instante
igual que si fuera un guante.
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Aunque la quite del agua, sigue en agua.
Dos buenas piernas tenemos y no podemos andar, pero el hombre sin nosotros no se puede presentar.
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
Me pisas y no me quejo, me cepillas si me mancho, y con mi hermano gemelo bajo tu cama descanso.
Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.
Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».
El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
Redondito, redondón, no tiene tapa ni tapón.
Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.
