El pie tapo al instante
igual que si fuera un guante.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
Una piel que es otra piel, una mano que no es mano y el frío se aguanta bien.
Me pones y me quitas, me tomas y me dejas, conmigo no tiritas y estoy hecho de madejas.
Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.
Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.
De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.
Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
