adivinanzas para niños

Es tan humilde y tan buena
que hasta se deja pisar;
para el almuerzo y la cena
la vaca la va a tomar.

 

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No ves el sol, no ves la luna, y si está en el cielo no ves cosa alguna.

En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.

Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.

Llevo, sin ser arlequín, de colores mi librea, yo salgo de tarde en tarde y espero siempre a que llueva.

Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.

Como el algodón suelo en el aire flotar, a veces otorgo lluvia y otras, sólo humedad.

Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.

Vuela sin alas, silba sin boca, azota sin manos y tú ni lo ves ni lo tocas.

Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.

El cielo y la tierra se van a juntar; la ola y la nube se van a enredar. Vayas donde vayas siempre lo verás, por mucho que andes nunca llegarás.