Hay un hijo
que hace nacer
a la madre
que le dio el ser.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
Es verdad que tú le miras, es mentira que te ve, sois iguales uno al otro, está claro que eres él.
Vivo en alta situación y en continuo movimiento, con exactitud presento del aire la dirección.
Golpe va, golpe viene y en su puesto se mantiene.
