Hay un hijo
que hace nacer
a la madre
que le dio el ser.
más adivinanzas de cosas de la casa...
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Tiene un ojo y nada ve, por abrir no es cosa dura, sin embargo por cerrar, sí que cierra y sí que es dura.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
En los baños suelo estar, aunque provengo del mar.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Adivíname ésa.
