Muchos golpes recibe
cuando a la gente,
la entrada prohíbe.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
En los baños suelo estar, aunque provengo del mar.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
En el campo fui nacida, vestida de verdes ramas, y al pueblo me trajeron, para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, mas yo todo lo reparto, porque no sé comer nada.
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
