Muchos golpes recibe
cuando a la gente,
la entrada prohíbe.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Es una pera colgada que toda la casa alumbra sin tener humo ni llama.
Yo tengo calor y frío, y no frío sin calor, y sin ser ni mar ni río, peces en mí he visto yo.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Aunque soy iluminada siempre me tienen colgada.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
