Para salir a la esquina
ponte pan en el talón y camina.
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No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.
Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».
Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.
Dos buenas piernas tenemos y no podemos andar, pero el hombre sin nosotros no se puede presentar.
Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
