Ruedo y ruedo,
y en los bolsillos me quedo.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Es verdad que tú le miras, es mentira que te ve, sois iguales uno al otro, está claro que eres él.
Es una pera colgada que toda la casa alumbra sin tener humo ni llama.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
