Ruedo y ruedo,
y en los bolsillos me quedo.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
Chiquita como un ratón guarda la casa como un león
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
