Ruedo y ruedo,
y en los bolsillos me quedo.
más adivinanzas de cosas de la casa...
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Tengo patas bien derechas, mas no me puedo mover, llevo a cuestas la comida y no la puedo comer.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
