Ruedo y ruedo,
y en los bolsillos me quedo.
más adivinanzas de cosas de la casa...
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Tiene un ojo y nada ve, por abrir no es cosa dura, sin embargo por cerrar, sí que cierra y sí que es dura.
Sube llena, baja vacía, y si no se da prisa, la sopa se enfría,
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Muchos golpes recibe cuando a la gente, la entrada prohíbe.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Una caja en tu casa que te sube y que te baja.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
