Ruedo y ruedo,
y en los bolsillos me quedo.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
Los tejados protejo y buenas canales dejo.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
Lo usa el tendero para comer, lo lleva entero si sabes leer.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo, y no te parezco feo.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
