Ruedo y ruedo,
y en los bolsillos me quedo.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Tiene un ojo y nada ve, por abrir no es cosa dura, sin embargo por cerrar, sí que cierra y sí que es dura.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Dicen que tiene y no tiene, mucho pincha, poco retiene.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
Golpe va, golpe viene y en su puesto se mantiene.
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
