Ruedo y ruedo,
y en los bolsillos me quedo.
más adivinanzas de cosas de la casa...
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
