Ruedo y ruedo,
y en los bolsillos me quedo.
más adivinanzas de cosas de la casa...
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
No pienses que es una col, o que baila el chachachá; búscala sobre tu cama, que yo te la he dicho ya.
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
