Ruedo y ruedo,
y en los bolsillos me quedo.
más adivinanzas de cosas de la casa...
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Cuerpo de palo, cabeza de color, me encienden con cuidado y doy mucho calor. ¿Qué es ?
Dicen que tiene y no tiene, mucho pincha, poco retiene.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Vivo en alta situación y en continuo movimiento, con exactitud presento del aire la dirección.
Aunque tengo cuatro patas, yo nunca puedo correr, tengo la comida encima, y no la puedo comer.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
