Si los abro veo
si los cierro sueño.
más adivinanzas del cuerpo humano...
Formamos, como soldados, en una fila y somos carniceros toda la vida
Cueva con treinta y dos machacantes que dispone de un solo habitante.
Al revolver una esquina me encontré con un convento, las monjas vestidas de blanco, la superiora en el centro, más arriba dos ventanas, más todavía un par de espejos y en lo más alto la plaza donde pasean los caballeros.
Una señora, muy enseñoreada, siempre va en coche y siempre va mojada.
Podrás tocarlos, podrás cortarlos, pero nunca contarlos.
No es reloj, pero hace TIC TAC, no usa pilas pero no para de andar...
Enfundados siempre van y hay que tener cuidado con las patadas que dan.
¿Quién seré yo que encerrada soy donde quiera que voy, me encuentro siempre mojada y al cielo pegada estoy.
Dos niñas asomaditas, cada una a su ventana, lo ven y lo cuentan todo, sin decir una palabra.
Si aciertas esta pregunta, te anotarás un buen tanto: ¿qué cosa acabada en punta tienes entre risa y llanto?
