Si los abro veo
si los cierro sueño.
más adivinanzas del cuerpo humano...
Enfundados siempre van y hay que tener cuidado con las patadas que dan.
Juntos vienen, juntos van, uno va delante, otro va detrás.
En un huerto no muy llano hay dos cristalinas fuentes, no está a gusto el hortelano, cuando crecen las corrientes.
Cueva con treinta y dos machacantes que dispone de un solo habitante.
Unas son redondas, otras ovaladas, unas piensan mucho, otras casi nada.
Al revolver una esquina me encontré con un convento, las monjas vestidas de blanco, la superiora en el centro, más arriba dos ventanas, más todavía un par de espejos y en lo más alto la plaza donde pasean los caballeros.
Porque no se caiga pagan, pero, si se cae, nadie se agacha a recogerlo.
Cuando sonríes asoman blancos como el azahar unas cositas que cortan y que pueden masticar.
Guardada en estrecha cárcel por soldados de marfil, está una roja culebra, que es la madre del mentir.
Si los abro veo si los cierro sueño.
