Tamaño de una cazuela,
tiene alas y no vuela.
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No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.
Me pones y me quitas, me tomas y me dejas, conmigo no tiritas y estoy hecho de madejas.
Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.
Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
Dos buenas piernas tenemos y no podemos andar, pero el hombre sin nosotros no se puede presentar.
Destacan en las orejas creyéndose independientes, van casi siempre en parejas.
Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
Redondito, redondón, no tiene tapa ni tapón.
