Tamaño de una cazuela,
tiene alas y no vuela.
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Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.
Vivo en el campo y en una ciudad grande, y soy chico pero me usan por igual, si dices mi nombre solo dirás la mitad.
Tengo cinco habitaciones, en cada una un inquilino, en invierno cuando hace frío, están todos calentitos.
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
Colgada voy por delante y al hombre hago elegante.
Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».
Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.
Me pones y me quitas, me tomas y me dejas, conmigo no tiritas y estoy hecho de madejas.
