Tiene grandes pabellones,
pero no tiene habitaciones.
más adivinanzas del cuerpo humano...
Formamos, como soldados, en una fila y somos carniceros toda la vida
Unas son redondas, otras ovaladas, unas piensan mucho, otras casi nada.
Cueva con treinta y dos machacantes que dispone de un solo habitante.
Uno larguito, dos más bajitos, otro chico y flaco, y otro gordazo.
Parecen persianas, que suben y bajan.
Juntos vienen, juntos van, uno va delante, otro va detrás.
Adivina, adivinanza, tiene un solo ojo y una cara ancha.
Cinco hijitos tiene cada una y dan tortazos como ninguna.
Porque no se caiga pagan, pero, si se cae, nadie se agacha a recogerlo.
Guardada en estrecha cárcel por soldados de marfil, está una roja culebra, que es la madre del mentir.
