Uno larguito,
dos más bajitos,
otro chico y flaco,
y otro gordazo.
más adivinanzas del cuerpo humano...
Como la piedra son duros, para el perro un buen manjar, y sin ellos no podrías ni saltar ni caminar.
Uno se cree superior, el otro inferior se siente, sin decirse nunca nada, mucho se quieren, tanto que, siempre se están besando.
Ordenes da, órdenes recibe, algunas autoriza, otras prohíbe.
Guardada en estrecha cárcel por soldados de marfil, está una roja culebra, que es la madre del mentir.
Dicen que son de dos, pero siempre son de una.
Dos fuentes muy cristalinas están en medio de un llano y cuando las fuentes manan no está muy contento el amo.
Al revolver una esquina me encontré con un convento, las monjas vestidas de blanco, la superiora en el centro, más arriba dos ventanas, más todavía un par de espejos y en lo más alto la plaza donde pasean los caballeros.
Atrás panza y delante espinazo, aciértamelo pedazo de ganso.
Una señora, muy enseñoreada, siempre va en coche y siempre va mojada.
Formamos, como soldados, en una fila y somos carniceros toda la vida
