Redondito, redondón,
no tiene tapa ni tapón.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.
Hoy cuando me levanté, puse uno en cada pie. Como no son los zapatos, dime tú... ¿qué puede ser?
Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
Tamaño de una cazuela, tiene alas y no vuela.
No he de darte más razones, sin mi perderías los pantalones.
Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».
