Redondito, redondón,
no tiene tapa ni tapón.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
De pergaminos, o sedas, o papel hechos estamos; en verano gusto damos; las manos han de estar quedas, si es que nuestro oficio usamos.
Me pisas y no me quejo, me cepillas si me mancho, y con mi hermano gemelo bajo tu cama descanso.
Colgada voy por delante y al hombre hago elegante.
Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.
Tengo corazón sin ser persona, tengo bata sin ser mujer. y el hombre elegante me lleva delante.
Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.
Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.
Redondo, redondo, sin tapa, sin fondo.
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
