Redondito, redondón,
no tiene tapa ni tapón.
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Tengo corazón sin ser persona, tengo bata sin ser mujer. y el hombre elegante me lleva delante.
Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.
De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.
Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.
Una piel que es otra piel, una mano que no es mano y el frío se aguanta bien.
El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.
Me pones y me quitas, me tomas y me dejas, conmigo no tiritas y estoy hecho de madejas.
Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.
Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.
Colgada voy por delante y al hombre hago elegante.
