Redondito, redondón,
no tiene tapa ni tapón.
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¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
Me pisas y no me quejo, me cepillas si me mancho, y con mi hermano gemelo bajo tu cama descanso.
De pergaminos, o sedas, o papel hechos estamos; en verano gusto damos; las manos han de estar quedas, si es que nuestro oficio usamos.
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.
De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.
Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.
Ani lloró todo el día; perdió lo que más quería
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
Destacan en las orejas creyéndose independientes, van casi siempre en parejas.
